Mi tristeza y yo

Uhhh! Aquí estoy de nuevo!

No os dejéis engañar por el título porque ni estoy triste ni voy a hacer un post para que lloremos todos un poco. Aunque tampoco me duelen prendas en reconocer que sí estoy triste algunos días. Como todo el mundo, me imagino. Si no, más que seres humanos seríamos piedras y yo no tengo ningún interés en ser una piedra.

Alegría y tristeza. Lo quiero todo.

¿Y por qué voy a hablar de la tristeza, entonces, que tan mala prensa tiene y que nadie quiere para sí? Pues, porque hace unos días descubrí una de las descripciones más bonitas, originales y creativas que haya leído nunca. Se encuentra en el libro “Olvidado Rey Gudú” de Ana María Matute.

En un contexto que mezcla realidad  y fantasía, a una amante se le propone prescindir de la memoria al no poder dejar de sufrir por su amad0 ausente…

“Pero se me ocurre que si en vez de ella te arranco la memoria, olvidarás el objeto del nefasto amor y, por tanto, tu dolor se mitigará. (…) Aléjate, aléjate, Ondina querida, que tu dolor es un dolor olvidado.

Ondina obedeció blandamente, y se alejó en el agua. Ya no recordaba a Predilecto, pero la melancolía anidaba en sus ojos y en sus labios.(…)

No lo recuerda y, por tanto, su amor tampoco la hiere como antes. Pero ahí está aún la raíz y desde hoy Ondina flotará por todas las orillas del agua, convertida en la tristeza. (…) A veces, se adentrará con la bruma hasta las moradas de los hombres, penetrará con la sal en su lengua y sus palabras, invadirá con su aroma mentes y corazones. Pero esta enfermedad es tan común como el odio, la venganza o la ambición, o como el amor mismo.(…)

Desde entonces, a veces llega hasta el corazón de los humanos un sentimiento extraño: recuerdo, melancolía o deseo. Es Ondina, aunque ellos no lo saben, que ronda sin descanso por playas y litorales”.

mirandoalmar

Volviendo al mundo real, yo creo que estar triste es algo circunstancial y normal. Sin dramas. Sólo parte del ciclo de la vida en constante evolución y cambio. El yin-yang. A veces estás en la parte blanca y a veces en la negra. Todo llega, todo cambia y todo pasa.

Lo que sí puede ser perjudicial es el estancamiento o negarse a dar pasos porque es más cómodo el victimismo teatrero que facilite cierto grado de atención.

tristeza1

Como suele ser habitual, lo más sano es siempre buscar un equilibrio, aceptar (que no resignarse) a ver la vida como es y sobre todo ser sincero contigo mismo. Y si estás triste, ¡pues estás triste! Así valorarás más la alegría cuando llegue. Que llegará. Porque alegría y tristeza no son contrarios, sino complementarios. Como lo dulce y lo amargo. Como el día y la noche. Observemos desde la totalidad.

¿Y que pasa si la tristeza pasa?

Y me despido con una de las genialidades del artista Mario San Miguel.

“Toca desvestir la mentira de ciertos estados. La tristeza, por ejemplo. Ser, no cerebrar. Lo diré de otro modo usando la literatura: ¿y que pasa si la tristeza pasa?. Si pasa…se le saluda. Si pasa que no te pese. Si la tristeza pasa que no se pose mucho…ni tu, gilipollas, le montes un piso. Que se la lleve quien la puso…que normalmente suele ser uno. Que no te deje poso que si no te pisa. Si la tristeza pasa…que llegue, que la veamos y que se vaya.(…)

Cuando aparece la tristeza siempre decimos: lo mal que se pasa, lo mal que se pasa, lo mal que se pasa. Y esta frase se divide en dos: “lo mal” y “que se pasa”. ¿Con cuál de ellas te quieres quedar? ¿Con cuál sueles quedarte?”.

También puedes seguirme en twitter @cuadernodesofia. Hazte seguidor del blog y no dudes en dejar un comentario si quieres aportar alguna sugerencia. Besos y hasta la próxima.

#pazinterior #tristeza #mindfulness #sentimientos

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6 comentarios en “Mi tristeza y yo

  1. Hola María!! Muchísimas gracias por tu comentario. La tristeza hay que aceptarla como algo más de nuestra vida, pero teniendo cuidado de no acostumbrarnos a vivir en su compañía. En su justa medida. Y es que, ya se sabe, el dolor es inevitable con el día a día pero el sufrimiento…es opcional. Besote para ti también.

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  2. Como siempre, sorprendente y es un gusto leer tremendos escritos del cuaderno de Sofía. El equilibrio, es algo tan esencial, pero muchas veces difícil de alcanzar. (Pero igual todo lo que vale la pena , requiere esfuerzos).

    Y pues como disfrutar la alegría si no conocemos la tristeza. Pero definitivamente estoy de acuerdo contigo no debemos “estancarnos” en la tristeza… Dejarla pasar es lo mejor.

    Bueno, me despido no sin antes decirte que este (post) particularmente me ha gustado mucho, aunque al principio el título me asusto. (Pensé que estabas triste) Nos leemos prontito.

    Biquiños

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    1. Hola Manuel!!! Quizás buscar el equilibrio es lo que más nos desequilibra…pero todos somos perfectamente conscientes de lo fundamental que es vivir en armonía y en paz con nosotros mismos. El camino no es fácil, porque significa tener que decir no, romper vínculos que no sólo no aportan sino que restan y apostar, reforzar y darle poder a lo que es positivo para nosotros.
      En estos momentos no estoy triste, aunque si sé lo que es estarlo. Por eso valoro tanto estos tiempos de profunda alegría y bienestar. Gracias a todos los que estais ahí. Nos leemos prontito.

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  3. Gran verdad!!! A disfrutar de lo bueno y lo malo…dejémoslo a un lado y veámosle el lado positivo que siempre encierra, que suele ser aprendizaje y crecimiento personal. Beso Kaño!

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