Tras la tempestad

Hola!!!

No sé si os ha tocado recientemente vivir algún temporal, pero aquí por mi querida tierra gallega llevamos unos días encadenando uno tras otro.

Puesto en imágenes, son árboles arrancados de raíz cruzando carreteras, olas de más de diez metros en el mar, destrozos en edificios y coches, cortes en el suministro eléctrico…etc, etc.

Al otro lado del cristal

Cuando llega un ciclón de esta magnitud, te sientes una hormiguita y agradeces tener una casa en la que refugiarte y desde la que ver la tormenta. Eso sí, desde el otro lado del cristal y con una infusión calentita en la mano. O mejor aún, debajo de la manta y leyendo un buen libro.

paraguas

Los temporales son recordatorios de que la naturaleza es siempre más fuerte que tú y de que su poder puede ser literalmente arrollador.

Cuando el viento lo barre todo

Hoy sigue lloviendo pero, el viento ha cesado. Un viento que días atrás no se podría ver pero…¡vaya si se oía!. Soplaba a un volumen de atemorizar y los daños posteriores demostraron que sobraban razones para tenerle miedo. Ahora toca reparar los destrozos… los que sean reparables, claro.

entrerruas

Pero hay más furias que la del viento y sus efectos pueden ser igual de devastadores o incluso peores…porque los daños invisibles que quedan en el alma a veces no tienen cura.

Piensa en esos ataques de ira que acaban en gritos, descalificaciones y…¿quién sabe que más? Luego puede recuperarse el tono amistoso y coloquial, pero lo dicho y gritado, dicho y gritado queda. No es cierto que las palabras se las lleve el viento. Ni aunque venga una ciclogénesis explosiva.

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#temporal #ira